EL ESPEJO (PRIMEROS PASOS)

Rejunte de escritos y fragmentos que, aislados o en conjunto, conforman una serie de pasos útiles para la evolución de un hombre armonioso.



I. EL ESPEJO 

Tú también eres un idiota, un necio, un ser despreciable. Sí, tú, tú bien sabes que, si quieres, puedes ser un bicho traicionero, un chulo carroñero, un animal resentido, una rata paranoica, miedosa y mucho más. Si, tú, tú que lees y escuchas esta voz que bien podría ser la de tu interior. Tú, aquel y quién escribe, todos somos unos completos idiotas por causa de nuestros pequeños egos con aires de grandeza o, para que me entiendas, egoismo. 
Sí, querido animal, eres un idiota. Eres un idiota cuando culpas a los otros de tus propios errores, faltas y negligencias, cuando te ves frente a un hermano-espejo y le señalas los defectos. Sí, eres un idiota cuando lastimas a otros sin darte cuenta, porque estas demasiado preocupado en tu ego. O ni siquiera, simplemente eres un idiota porque no puedes evitar hacer sufrir a tus hermanos. 
Si al menos una de estas palabras te ha representado... has dado tu primer paso. Si aún encuentras que nada de esto te afecta, que nada de esto tienes, debo confesarte, querido animal, que ese grande pero no grandioso ego que tienes aún debe ser purificado, universalizado. 

II. EL DISFRAZ 

Tú también eres una mentira, sí, tú, tú que piensas una cosa, dices otra y haces otra diferente; tú que por capricho y una insana "necesidad" has aprendido a mentirte a ti mismo y al mundo. Tú, tú que no sabes lo que quieres, mientes en la fingida seguridad que llevas contigo. 
Sí, eres una mentira, eres una contradicción universal, sí, tú, tú que reclamas cuando algo te lastima o contradice tus caprichos, no recuerdas que tú también erras, tú también lastimas. Tú, que de Humanidad has transmutado en Hipocresía, tú, tú que bien lo sabes. Tú que con las palabras creas realidades, eso también lo sabes, y aún así permaneces en la mentira. 
Es el miedo al rechazo, la poca seguridad y confianza en ti mismo que te han vuelto una mentira, que te han ayudado a crear una fantasía, una ilusión en torno de ti. Sí, tú también eres una mentira porque muestras algo que no eres. ¡Y en verdad puedes ser lo que desees! Pero la pereza, el abandono de ti mismo y el miedo al fracaso por vanas suposiciones te mantienen en la mentira. Sí, es triste e increíble la de cosas e ideales que puedes inventarte para evadir tus errores y debilidades! Sí, eres débil e hipócrita contigo y con los demas, sí, realmente eres lo que dices, una mentira. 
Tú, tú que tienes una fama que no te pertenece y a duras penas puedes llevar a cuestas... Tú no puedes ya más engañarte. Puedes mentirte, claro, pero no engañarte. Tú, oh tú, cuando en soledad te encuentras ves cómo se disipa toda ilusión, porque ahí no tienes a quien mentirle, ni a nosotros, ni al universo, ni a tus sueños. 
Tú, oh tú, pronto llegará el tiempo en que tus ojos llorarán la verdad, y un nuevo mundo será revelado a tus ojos renovados. 
Tú, oh tú, darás entonces tu segundo paso. 

III. EL MIEDO 

Tú también eres el enemigo, tú, oh siempre tú, los demonios que te cruzas en el camino son tus propias creaciones, y los has criado alimentándolos con tus miedos, suposiciones y mentiras. Sí, el verdadero enemigo eres tú y nadie más. Sí, tierno animalejo, tus miedos obstruyen tu realización y la creación de tu perfecta realidad. Tú, oh tú, es a través de tus miedos que creas tu mundo de mentiras y sus sucesivas frustraciones. Oh tú, es por el miedo que te has convertido en un verdadero perdedor, que nada te sale bien. Y por eso es que te resientes con los que escalan más alto, sí, los envidias, los detestas. ¡Y todo es porque ignoras la Verdad! Sí, ignoras que nadie es más ni menos importante que tú. Sí, eres un completo ignorante y rechazas esta pequeña verdad ya sabida. 
Sí, tú eres el enemigo. Y te sonrojas, te quemas por dentro porque hay quienes te desnudan de todo ese estúpido disfraz donde te ocultas. Tú, oh tú, pobre diablo, no hay más demonios que tu miedo, tu ego y tu falta de atención. ¡Tú eres el enemigo! ¡Tu eres tu peor enemigo! Lo peor de todo es que ya lo sabes... porque la Verdad está en todos lados... y no haces nada para cambiarlo. 
Tú, oh tú, libérate del miedo y darás un tercer paso. 

IV. EL EGO 

Tu dices que quieres ser mejor, que quieres evolucionar, oh animal, pero, una vez más, tus palabras son sólo hipocresía, sí, eres un hipócrita porque tus acciones no responden a tus palabras, ni tus palabras a tus pensamientos. Sí, eres un perezoso, eres débil y lo mismo da si es por falta de voluntad o disciplina, por olvido, miedo o comodidad. Así, pase lo que pase, lo consideres malo o bueno, sin importar más nada que tu propio ego, continúas cavando día a día la fosa donde te ocultas, cada vez más hondo, de todo lo que no deseas porque ya no te sirve el disfraz. 
Y olvidas que tanto la mierda como lo que más aprecias también son parte de ti, que todo nace de ti y que todo es para ti. Sí, querido animal, no eres más que eso y a la vez todo lo demás, pero lo has olvidado, sí, lo has olvidado por apegarte a esa pequeña porción que es tu ego, esa diminuta personalidad nacida de una extraña mezcla de hidrógenos, torcidas educaciones y un miedo sin igual. Sí, eres un hipócrita animal que, si aprendieras a ladrar, te volverías más sincero, más puro, más real. 
Darías entonces, oh querido animal, un nuevo paso en la evolución de un animal armonioso. 

V. EL SER 

Tú no eres tu pensamiento, no eres el enojo, ni el miedo, ni la rabia, asi como tampoco eres la alegría, ni el amor, ni la exaltación. Tú no eres tú, no eres tu personalidad, ni tu historia. No eres tu rostro ni tu cuerpo, no eres lo que dices ni lo que haces. Tú no eres lo que crees, tú no eres tú. 
Recuérdalo... Y este reconocimiento te conducirá al quinto paso. 

VI. EL AMOR 

Tú también eres un dios. Eres un dios porque puedes gestar y parir mundos con la vibración de tu mente, dar vida y muerte a tus creaciones, imponer tu capricho; puedes ser equilibradamente injusto o justamente desequilibrado, hacerte de un séquito de confundidos y desolados seguidores, infundir el temor de algo que no hay... y mucho más. 
Pero... lo que no puedes hacer, como cualquier otro dios, es evolucionar sin Amor. 
Y lo que no puedes evitar es, eternamente, disolverte en el mismo Amor. 
He aqui el sexto paso. 

VII. LA ACEPTACIÓN 

Bienaventurado el ladrón, el violento, el estafador y los políticos que tiemblan en soledad porque no es su causa sino de la Histórica Humanidad, sí, bienaventurados los temblorosos porque pronto encontrarán quien les quite no sólo lo que es de todos. Bienaventurados los asesinos y los violadores que nos miran a los ojos, pues les brindamos las herramientas para reconstruir sus miembros y así comience su transformación. Bienaventurados los que se venden, los que se traicionan a sí mismos y los que lloran hasta secarse, porque aquí encontrarán un nuevo mundo. Bienaventurados los machistas y las feministas, los divisionistas y los ortodoxos de cualquier índole porque en nuestras manos encontrarán la maza que les quiebre sus jaulas de cristal. Bienaventurados los hipócritas y mentirosos, porque dan vida a la verdad. Bienaventurados los que no saben lo que hacen, porque pronto lo sabrán. 
Aqui se refugian el solitario y el dolido, aqui encuentran un regazo, un pecho y un hombro en donde llorar juntos el desconsolado, el repudiado y quien repudia. A todos los abrazamos sin distinción de color ni religión, a los que luchan por una causa, a los que no luchan, a los tibios, a los piedra, al soberbio y al que se humilla. 
Bienvenidos los judíos, los cristianos, los satánicos y todos sus derivados, bienvenidos los que se postran, los parias, los que no aman y los que se aman demasiado a sí mismos, los que se subestiman. Bienvenidos los locos, porque eso somos todos. Bienvenidos los borrachos, los abstemios, los drogadictos, las prostitutas, los proxenetas, los sexópatas y sus contrarios, porque son la misma cosa. Bienvenidos los homosexuales, los heterosexuales, los transexuales, los pervertidos, los abusadores y los sacerdotes porque éste es nuestro reino, donde no hay perdón... porque no hay juicios ni prejuicios. Bienvenidos todos, absolutamente todos a nuestro reino, porque éste es el reino de todos, porque todos juntos somos Uno y no cada uno. Bienvenidos los egocentristas y los egoístas porque nos dan la posibilidad de mostrarles los que no les toca; bienvenidos todos, absolutamente todos, porque nos dan la posibilidad de practicar nuevas virtudes como el Amor y la Aceptación. 
Bienvenido tú, oh tú, ya no estás sólo, no tengas miedo y acércate que aquí no te perdonaremos... porque aquí no te juzgamos, no. Aquí no hay odio, aqui no se repudia porque hay verdadero y puro Amor, aquí no se juzga porque hay Aceptación. Aquí, aquí y ahora, simplemente, Somos... Somos porque entendemos que una vez fuimos como vos y no hubo un dios que pusiera el hombro o el pecho para llorar juntos, ni una mano amiga que nos ayudara a levantarnos de tanta caída, ni un templo en donde refugiarnos de nosotros mismos, un templo en donde nos dejaran instruirnos y aprender sobre el verdadero Amor. 

Aquí es en todos lados; el templo eres tú y yo, nosotros; el dios es Todos. 
Aquí es el Planeta, el templo es Humanidad, el dios Aceptación. 

André Bonvin
Ecuador, 18.11.18 

Comentarios

  1. es tan cierto lo que escribiste.... que asusta y hasta duele darnos cuenta... que practicamente todos somos una triste mentira... que nos lleva inevitablemente a caer de rodillas... ante esta suprema verdad

    ResponderBorrar

Publicar un comentario